ARISTOTELES EN MACONDO PDF

Dicha propuesta tena como supuesto la insatisfaccin predominante por el decepcionante desempeo de los mal llamados gobiernos democrticos de la regin, que no slo estaban deteriorando seriamente la legitimidad de esos regmenes polticos sino, ms grave an, minando la valoracin popular de la propia idea democrtica como un modelo ideal de organizacin de la vida poltica y social. Admiradores de su talento y sus extraordinarios logros en los ms diversos campos del saber recordemos que Marx lo describi como la cabeza ms luminosa del mundo antiguo, los integrantes del Grupo de Trabajo de CLACSO sobre Filosofa Poltica lo recibiramos con gran entusiasmo y, preocupados por descifrar la situacin poltica imperante en Amrica Latina, le pediramos que nos ayudara a examinar la naturaleza de las as llamadas democracias latinoamericanas. Uno de los nuestros le formulara una peticin, ms o menos, en los siguientes trminos: Maestro, usted que elabor la primera gran tipologa de los regmenes polticos, perfeccionando la que haba propuesto Platn en Repblica, y teniendo en cuenta que la suya ha llegado hasta nuestros das como el paradigma insuperable de la taxonoma poltica, cmo evala a las democracias de Amrica Latina?. Fiel a sus cnones metodolgicos, el Estagirita recopilara prolijamente los datos fundamentales de nuestras sociedades, economas y estados, examinara comparativamente las semejanzas y diferencias entre ellos y, seguramente, luego de manifestar su perplejidad ante nuestra pregunta redundante segn su parecer ante lo obvio de la situacin dira que su conclusin irrefutable es que tales regmenes pueden ser cualquier cosa menos democracias. No olviden que, tal como lo escrib en mi Poltica, la democracia nos dira ya con un ligero tono de reproche es el gobierno de los ms, de las grandes mayoras, en benecio de los pobres, que en todas las sociedades conocidas, no por casualidad sino por razones estructurales, siempre son mayora. As era en mi tiempo, y aunque abrigaba la esperanza de que tal cosa pudiera ser superada con el paso de los siglos, veo con mucha desilusin que lo que pareca ser una desgracia del mundo griego reaparece, con rasgos an ms acusados y escandalosos, en la sociedad actual, llegando a extremos jams vistos en mi poca.

Author:Neshicage Vudoshakar
Country:Brazil
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):24 November 2010
Pages:219
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Dicha propuesta tena como supuesto la insatisfaccin predominante por el decepcionante desempeo de los mal llamados gobiernos democrticos de la regin, que no slo estaban deteriorando seriamente la legitimidad de esos regmenes polticos sino, ms grave an, minando la valoracin popular de la propia idea democrtica como un modelo ideal de organizacin de la vida poltica y social.

Admiradores de su talento y sus extraordinarios logros en los ms diversos campos del saber recordemos que Marx lo describi como la cabeza ms luminosa del mundo antiguo, los integrantes del Grupo de Trabajo de CLACSO sobre Filosofa Poltica lo recibiramos con gran entusiasmo y, preocupados por descifrar la situacin poltica imperante en Amrica Latina, le pediramos que nos ayudara a examinar la naturaleza de las as llamadas democracias latinoamericanas.

Uno de los nuestros le formulara una peticin, ms o menos, en los siguientes trminos: Maestro, usted que elabor la primera gran tipologa de los regmenes polticos, perfeccionando la que haba propuesto Platn en Repblica, y teniendo en cuenta que la suya ha llegado hasta nuestros das como el paradigma insuperable de la taxonoma poltica, cmo evala a las democracias de Amrica Latina?. Fiel a sus cnones metodolgicos, el Estagirita recopilara prolijamente los datos fundamentales de nuestras sociedades, economas y estados, examinara comparativamente las semejanzas y diferencias entre ellos y, seguramente, luego de manifestar su perplejidad ante nuestra pregunta redundante segn su parecer ante lo obvio de la situacin dira que su conclusin irrefutable es que tales regmenes pueden ser cualquier cosa menos democracias.

No olviden que, tal como lo escrib en mi Poltica, la democracia nos dira ya con un ligero tono de reproche es el gobierno de los ms, de las grandes mayoras, en benecio de los pobres, que en todas las sociedades conocidas, no por casualidad sino por razones estructurales, siempre son mayora. As era en mi tiempo, y aunque abrigaba la esperanza de que tal cosa pudiera ser superada con el paso de los siglos, veo con mucha desilusin que lo que pareca ser una desgracia del mundo griego reaparece, con rasgos an ms acusados y escandalosos, en la sociedad actual, llegando a extremos jams vistos en mi poca.

Un silencio sepulcral descendi sobre los politlogos y cientcos sociales all reunidos. Nada menos que l, el padre fundador de la ciencia poltica, inmortalizado por Rafael en aquel famoso cuadro en que se lo representa conversando animadamente con Platn saliendo de la Academia, con su mano sealando enfticamente el suelo al paso que su maestro, fundador a su vez de la losofa poltica, eleva un dedo hacia los cielos, lugar donde se encuentran las ideas eternas de lo justo, lo bello y lo bueno, entre tantas otras.

Uno de los expectantes, con el rostro demudado ante el derrumbe de las arraigadas convicciones tericas alimentadas en las agotadoras jornadas de su doctorado en ciencia poltica con la interminable seguidilla de papers sobre temas que no le interesaban, el suplicio de los exmenes omni-comprensivos, la lucha para constituir el comit de tesis, las dicultades innitas con su tutor y sus ideas, etc.

Boron pareca ser una poco convincente protesta: Pero, Maestro: las elecciones peridicas, el sufragio universal, no son acaso signos inequvocos de que estamos en presencia de una democracia? No sern como las que usted conoci en la Atenas de Pericles, pero. El Filsofo se volvi rpidamente hacia el escptico, al que mir de arriba abajo con un gesto de indisimulada sorpresa, y le dijo: S. Tienen elecciones y sufragio universal; veo que hacen costosas campaas polticas; pero hay que tener siempre presente una distincin, que por lo visto sus maestros en el doctorado dejaron de hacer, entre esencia y apariencia.

La esencia de la democracia es la que expliqu antes: gobiernos de los ms en provecho de los pobres. Las apariencias de la democracia, elecciones libres, sufragio universal, imperio del derecho, entre otras, pueden o no corresponder a la esencia, pero por lo general estn muy mediatizadas y por eso resultan engaosas. No existe una correspondencia directa y unvoca entre esencia y apariencia, y mucho menos en esta sociedad que ustedes llaman capitalista, en donde la deshumanizacin ha llegado a un punto inimaginable no slo entre los griegos sino entre los brbaros, con el trabajo humano, la tierra y los bienes de la naturaleza convertidos en mercanca, algo que slo cabe en la cabeza del ms rapaz e insolente de nuestros mercaderes y usureros.

Tal como lo hizo notar a mediados del siglo XIX un genial jovencito alemn, nacido en Trveris, toda esta sociedad gira y funciona en torno al fetichismo de las mercancas. Una sociedad a la cual ustedes se han habituado a tal punto que la consideran como un orden espontneo y por eso mismo natural, algo que uno de mis oblicuos detractores, un tal Von Hayek que muchos profesores de ciencia poltica desprecian o miran con condescendencia llama kosmos y que hubiera horrorizado a los antiguos.

Ahora todo se convierte en mercanca: el trabajo, los recursos naturales pero tambin las ideas para escndalo de mi gran maestro Platn , las religiones y, por supuesto, eso que ustedes muy a la ligera llaman democracia, tambin se ha convertido en una mercanca; y como tal, sometida a la lgica del fetichismo que impregna toda esta sociedad.

Al transformar las ms diversas manifestaciones de la vida social en mercancas que se compran y venden en el mercado, la sociedad pasa a vivir en una gran ccin, porque separa los objetos de sus creadores. Claro que esto nada tiene que ver con la tesis de un pensador de lo que siglos despus de mi partida de este mundo los romanos denominaran la Galia, un seor llamado Baudrillard, quien acaba de reunirse con nosotros, y que hace del simulacro el rasgo distintivo de la sociedad posmoderna.

Precisamente, el simulacro no slo no es lo mismo, sino que escamotea la fetichizacin universal de la sociedad capitalista. Aqu el Filsofo hizo un alto con la intencin de apreciar el efecto de su argumentacin. Por supuesto, la cabeza nos bulla con muchsi- 51 Filosofa y teoras polticas entre la crtica y la utopa mas preguntas, y no salamos de nuestra sorpresa al comprobar cmo Aristteles haba seguido el desarrollo del pensamiento poltico hasta llegar a nuestros das. El hombre no crea la naturaleza pero su praxis la transforma, y en una sociedad como esta no slo la transforma sino que la destruye, tal vez irreparablemente continu diciendo Aristteles pero al producirse la separacin entre el productor y lo producido, las mercancas aparecen como los verdaderos agentes de la vida social cuando no son sino expresin de las relaciones sociales subyacentes.

Y lo que me sorprende es que la mercantilizacin en este tipo de sociedad ha llegado tan lejos, que el sombro cuadro pintado por un nativo de lo que los romanos llamaron Britannia un tal Toms cuyo apellido ahora no recuerdo, en un maravilloso librito en el que inspirado en las enseanzas de mi maestro en la Academia se dio a imaginar sociedades perfectas parece hoy el retrato de una esta en comparacin a lo que he visto en mi temporario regreso al mundo de los vivos1.

Y he visto con sorpresa que, ante este bochornoso espectculo que ofrecen las sociedades latinoamericanas, algunos de sus colegas han tenido la osada de pretender interpretar sus movimientos y conictos como propios de la posmodernidad. No entiendo cmo sera posible utilizar una categora de anlisis como esa para entender a sociedades en las que ms de la mitad de la poblacin se halla hundida en la miseria, la indigencia y la ignorancia, privada para siempre, por eso mismo y sus secuelas, de un futuro digno de la condicin humana.

Para m todo eso carece por completo de sentido. Si Habermas, un nativo de la brbara Germania una tierra que entre nosotros era considerada constitutivamente inepta para la reexin losca, aunque en los ltimos siglos ese diagnstico fue desmentido habl de la modernidad como un proyecto inconcluso, tiene algn sentido pensar que entre ustedes la modernidad se haya realizado y ya estn navegando por las tranquilas y aburridas aguas de la posmodernidad o, como declara Lipovetsky en su ltimo libro, la hipermodernidad?

A estas alturas, el regreso de Aristteles se haba transformado en una incmoda visita para ms de uno. Por eso, no sorprendi a nadie que un joven acadmico, formado en la ms rgida tradicin del positivismo en una universidad de la Ivy League norteamericana, infestada de adictos a la numerologa y la rational choice, interrumpiera abruptamente el monlogo del Filsofo hacindole notar, con un dejo 1 Aqu Aristteles se reere, naturalmente, a la obra de Toms Moro, Utopa.

En cuanto a Gilles Lipovetsky, es de destacar que en este libro el autor de El imperio de lo efmero y La era del vaco arma muy orondo que lo posmoderno ha llegado a su n y que hemos ingresado en la era hipermoderna Lipovetsky, Qu tipo de cambio estructural se habr producido para sancionar el n de una era y el comienzo de otra?

Boron de picarda, que en su argumentacin dejaba entrever un discurso que no era suyo sino de un autor muy posterior: Karl Marx. Puede ser dijo Aristteles a l me refera cuando hablaba del jovencito nacido en Trveris. Fue una de las personas que con mayor seriedad y rigurosidad ley toda mi obra pese a que quienes hoy gustan autodenominarse lsofos rehuyen de estudiarlo, demostrando as que son indignos de merecer ese nombre y que, como mximo, podra considerarse a algunos de ellos como versiones modernas de los sostas: amantes del brillo retrico y el juego de palabras pero despreocupados por completo de la bsqueda de la verdad y an menos tiles a la sociedad que mis adversarios intelectuales y polticos de la Atenas Clsica.

Me complace ver aqu y all en sus numerosos escritos muchos de ellos producidos en el estilo frontal y pendenciero del pueblo brbaro al que perteneca referencias permanentes a mis pensamientos. Marx, al igual que yo, escriba sobre losofa, sobre poltica, sobre economa y sobre historia. Slo espritus increblemente limitados y pequeos pueden abstenerse de leer su obra por no ser la de un lsofo de profesin. Fue precisamente porque Marx me ley con mucha atencin y entendi lo que quera decir, no como tantos otros que nunca me entendieron que nada menos que en el primer captulo de su obra magna comienza con la distincin que yo estableciera entre valor de uso y valor de cambio.

Adems, la diferenciacin que yo trazara entre economa y crematstica fue adecuadamente re-elaborada por l en su anlisis de la sociedad burguesa. La primera tiene por n la produccin de los bienes materiales requeridos para la vida buena; la segunda promueve la adquisicin ilimitada de la riqueza y su causa nal es la obtencin del mximo lucro posible.

Si en mi tica a Nicmaco y en Poltica digo que la crematstica parece tener por objeto la inagotable acumulacin de dinero, Marx dira, un par de milenios ms tarde, que la ley absoluta del modo de produccin capitalista es la ilimitada produccin de plusvala. Por eso conden con energa a la crematstica como antinatural, y muy especialmente a la usura, su forma prototpica de creacin de riqueza mediante el dinero que genera un inters y no mediante la produccin.

Y tambin seal los efectos altamente perniciosos que la crematstica tiene sobre la naturaleza de los regmenes polticos3.

Marx tambin tom nota de mi distincin entre esencia y apariencia, y escribi que si la segunda reejara exacta y elmente la primera, no seran necesarias ni las ciencias ni la losofa, porque la verdad de las cosas se hara evidente aun para los espritus ms toscos y obtusos. El 3 Una cuidadosa comparacin entre la economa y la crematstica desarrolla Marx en El Capital Al plantear as el asunto, dijo algo que es absolutamente cierto, comprendiendo con precisin un mensaje que yo haba procurado transmitir hace hoy dos mil quinientos aos y que, gracias a su labor, veo que tiene utilidad para describir no slo la sociedad actual y el sistema econmico imperante sino, asimismo, eso que ustedes en un alarde de imprudencia denominan regmenes democrticos en Amrica Latina, regmenes que no escapan a la fetichizacin que caracteriza a la sociedad capitalista y que se propaga por todos sus intersticios, sin que la vida poltica presente una barrera ante tan peligrosa dolencia.

El joven doctor de la Ivy League no se daba por vencido e insisti en que an no entenda del todo el razonamiento del Filsofo. Este lo mir, ya con un cierto fastidio, y dijo: debo confesar que estos regmenes que ustedes con mucha ligereza denominan democracias latinoamericanas, en rigor de verdad, son oligarquas o plutocracias, es decir, gobiernos de minoras en provecho de ellas mismas. En realidad, el componente democrtico de esas formaciones deriva mucho menos de lo que son que del simple hecho de que surgieron con la cada de las dictaduras de seguridad nacional y recuperaron algunas de las libertades conculcadas en los aos setentas, pero de ninguna manera llegaron a instituir, ms all de sus apariencias y rasgos ms formales, un rgimen genuinamente democrtico.

Por lo tanto, si su caracterizacin como plutocracias u oligarquas les parece demasiado radical o les resulta indigesta lo dijo mirando jamente al joven doctor sugiero entonces otro nombre: regmenes post-dictatoriales. Pero democracias, jams. Ya el Estagirita hablaba con un tono desaante.

Dirase que se estaba divirtiendo ante la desesperada batalla que, infructuosamente, libraba el graduado de Chicago.

Implacable, prosigui con su argumentacin, que a estas alturas pareca ya ms una lpica que un amable intercambio de puntos de vista acadmicos. No alcanzo a comprender cmo es posible que ustedes sigan hablando de democracia, gobernanza, competencia partidaria, etc. Tampoco eran muchos los que, entre nosotros, adheran a pie juntillas a la reconstruccin contempornea de la tradicin republicana, que juzga a los regmenes polticos segn una lgica interna y completamente aislada de los determinantes que se desprenden de la estructura social, las clases socia- 54 Atilio A.

Boron les y la vida econmica. Aristteles asinti con satisfaccin y prosigui diciendo: Tampoco entiendo cmo es posible que quienes sucedieron a los tiranos de uniforme no hayan hecho otra cosa que acrecentar las desigualdades y ahondar hasta grados extremos el pozo que divide ricos de pobres.

Eso no lo hace ninguna democracia!. En su voz se notaba la molestia que senta al tener que repetir asuntos que, se supona, deban ser ya conocidos por todos. Recorri con la vista a su estupefacta audiencia y prosigui: Estos son regmenes oligrquicos, y en honor a mi gran maestro, Platn, dira que son regmenes tan poco promisorios y propensos a la virtud como respetado era Pluto en el Olimpo de los griegos.

Pluto era a veces representado como un viejo, encorvado, cojo y ciego, cmo poda conducir a los suyos por el camino que llevaba a la buena sociedad? Pluto era riqusimo, pero infeliz4. Y lo que ustedes llaman democracias latinoamericanas son plutocracias de una perversidad slo comparable a las peores tiranas del Peloponeso o los gobiernos que medraban entre los pueblos ms brbaros del norte de Europa, como los suizos, los germanos o los escandinavos, sus cerebros contrados y agarrotados por los fros glaciales.

Plutocracias perversas porque exhiben una anomala que puede confundir a los espritus ms crdulos, de esos que tanto abundan en los programas doctorales de ciencia poltica: los oligarcas latinoamericanos se adornan con los vistosos ropajes de las democracias recuerdan lo que deca Platn acerca de este rgimen, el ms bello y vistoso de todos los conocidos?

Qu tiene que ver todo esto con la esencia de la democracia? Poco 4 Existan tambin otras representaciones de Pluto, dios de la riqueza. Una de ellas, como un nio llevando una cornucopia de la cual brotaba una sobreabundancia de toda suerte de bienes y riquezas. A veces ese nio era guiado por una deidad menor, dado que era ciego; a veces cojo, porque la riqueza poda venir lentamente, y otras alado, simbolizando la rapidez con la que la riqueza tambin poda desaparecer.

Demuestra, eso s, los alcances del fetichismo democrtico o, mejor, pseudo-democrtico: al igual que las mercancas, que se supone concurren por s mismas al mercado, las formalidades aparentes de la democracia se independizan de los contenidos concretos sobre los cuales se erigen y aparecen como si por s solas fuesen sucientes para convertir en democrtico un rgimen que no lo es.

Por supuesto, esto no signica que todas esas formalidades sean irrelevantes, dado que algunas de ellas hacen a la esencia de la vida democrtica. Pero en su caso, por ejemplo, la libertad de prensa sancionada en las leyes es cancelada por la complicidad de sus gobiernos con la concentracin monoplica de los medios; y las elecciones en realidad no permiten elegir sino muy poca cosa, porque slo quienes disponen de mucho dinero pueden presentar candidaturas con alguna posibilidad de xito y nanciar costosas campaas de propaganda poltica, por lo que los mrgenes de eleccin popular se limitan a decidir cul ser el equipo encargado de aplicar la poltica que benecia a los ricos.

Y si bien en materia de derechos humanos han casi desaparecido los horrores del pasado aunque no en todos los pases , la situacin dista mucho de ser satisfactoria, porque la indefensin de los sectores populares ms postergados sobre todo campesinos e indgenas ante los atropellos y crmenes de la polica, guardias privados y paramilitares sigue siendo escandalosa.

Y continu: Ustedes deberan recordar que para m la democracia no es el mejor rgimen poltico. Pero no por su componente popular, por cierto que muy importante y valioso, digno de todo mrito, sino porque al preocuparse exclusivamente por el bienestar de los pobres, que siempre son la mayora, la democracia se convierte en un rgimen ilegtimo que descuida el inters de quienes no forman parte de la mayora.

Mi polis ideal es la politeia, que es el gobierno de las mayoras, como en la democracia, pero en benecio de toda la sociedad. S que es muy difcil de concretar. Por eso en mi tipologa, si bien le asigno el lugar de privilegio, tambin observo que en el mundo real la democracia es la mejor aproximacin posible a aquel rgimen ideal.

No obstante, para que esa aproximacin sea verdadera y no una mera manipulacin, es preciso contar al menos con los requisitos propios de una democracia, cosa que, por lo general, no es dable encontrar en Amrica Latina.

De este modo, tienen razn quienes entre ustedes, sobrevolando este deprimente paisaje econmico y social incompatible con una genuina democracia, concluyen que sus fallidas democracias son gobiernos de los mercados, por los mercados y para los mercados, algo completamente inimaginable en mi tiempo, dada la debilidad estructural de los mercados, y reconocen que carecen por completo de las condiciones requeridas para poder hablar, en un sentido estricto, de democracia.

Y sin decir una palabra ms, se march. Boron HeChOS Este dilogo imaginario con Aristteles y su crtica demoledora a las apariencias democrticas que encubren la naturaleza de regmenes profundamente antidemocrticos exige replantear la cuestin de la democracia en otros trminos.

Una breve ojeada a algunos datos muy elementales, pero pese a ello sucientemente contundentes, que surgen de la encuesta anual que realiza la Corporacin Latinobarmetro en dieciocho pases de Amrica Latina ratica plenamente la negativa de Aristteles a considerar como democrticas formas estatales que no lo son5. Antes de analizar los datos, conviene introducir una pequea digresin: esta encuesta se llev a cabo en la casi totalidad de los pases considerados como democrticos de la regin.

El sesgo ideolgico del estudio se pone en evidencia cuando, sin mediar ninguna explicacin, se anuncia que con la inclusin de Repblica Dominicana en los relevamientos se completan todos los pases del mundo latinoamericano, con la excepcin de Cuba Corporacin Latinobarmetro, 2.

Signica esto entonces que Cuba no es una democracia? La parquedad del Informe parece sugerir esa interpretacin, lo que no sorprende dado que este prejuicio forma parte de las premisas implcitas del saber convencional de las ciencias sociales que, de ese modo, obvian una discusin que debiera darse sobre el tema6.

En consecuencia, la apariencia de la competencia electoral multipartidaria en las llamadas democracias latinoamericanas parece ser el rasgo decisivo que trazara la 5 Segn se indica en la cha tcnica del Informe Latinobarmetro , se aplicaron Tal como lo observa un analista, existen varias razones para dudar muy seriamente de la pertinencia de dicha calicacin.

Invadi ilegalmente, esto es violando las reglas del Consejo de Seguridad de la ONU, un territorio extranjero en ; administra un campo de concentracin en Guantnamo, donde somete a personas sin juicio previo y derecho a la defensa a los ms serios vejmenes; practic la tortura directamente en Abu Ghraib y la ejerce cotidianamente a travs de terceros pases, esto es enviando sospechosos a crceles en Siria y otros lugares para que sean torturados; el actual presidente accedi al poder en luego de una eleccin muy dudosa, en la que no obtuvo la mayora de los votos emitidos y en la que recibi el crucial apoyo de una Corte de mayora conservadora despus de las denuncias de fraude; slo vota el 40 por ciento de la poblacin habilitada y los pobres en su mayora no votan.

Estados como California viven virtualmente en una democracia del siglo XIX, esto es, un rgimen en que buena parte de la clase trabajadora, inmigrante ilegal ms del 50 por ciento, no tiene derechos polticos. Ninguna democracia desarrollada moderna presenta una exclusin tan agrante de las clases bajas de la poltica Etchemendy, 6. En el caso de Cuba, tal decisin, arbitraria e insostenible a la luz de las ciencias sociales, eclipsa por completo la esencia de la organizacin poltica cubana y su democracia radical de base.

John Stuart Mill, no precisamente un autor marxista, deca que uno de los rasgos de la democracia era la similitud entre las condiciones de vida de gobernantes y gobernados. Si aplicramos ese criterio a los sistemas polticos de la regin, el nico pas democrtico de Amrica Latina sera Cuba, porque all los gobernantes y ms altos funcionarios del estado viven en idnticas condiciones, y soportando las mismas restricciones econmicas, que todos los ciudadanos.

En las democracias latinoamericanas, el espectculo habitual muestra, por el contrario, a una clase poltica opulenta en muchos casos haciendo ostentacin de su riqueza; en otros, de manera ms recatada, pero conviviendo dicultosamente con una retrica progresista en medio de poblaciones empobrecidas, humilladas y oprimidas como nunca.

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Kazrajinn Title El laberinto de la soledad de Octavio Paz y su aplicacion tematica en la novela chicana: Furthermore, they managed to defeat the stereotypes and taboos that for decades had subordinated and subjugated Puerto Rican women. The first chapter provides a brief biographical background which establishes the bond that exists aristteles each novelist and his novel. Search results Aristpteles Martinet el icono no se refiere a la imagen de tipo sagrado, sino a la obra de arte estudiada, desde el punto de vista de los asuntos, temas, simbolos y atributos identificados y descritos. Chapter VI investigates menippea and skaz. Creator Domenech, Isabel Maldonado. Many of the fictional works of the period show characters that do not have a feeling of belonging to a nation, who interact with the city from marginal spaces, such as rooftops and the limits with the sea. Literature, Latin American The act of reading the text, the interior experience also exteriorizes it, thus, carrying the private into the public realm of culture.

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JoJosho Para Martinet el icono no se refiere a la imagen de tipo sagrado, sino a la obra de arte estudiada, desde el punto aistoteles vista de los asuntos, temas, simbolos y atributos identificados y descritos. The following novels are studied: At first, these spaces of alterity are used as a means to escape; however, they also instill a liberating feeling, thus becoming spaces where the characters can look into themselves and recover their lost hopes. Therefore, this research shows the need to include spatial analysis in the study of Cuban society, and reveals the decentralization of space in post-Soviet Havana, which is interconnected with the ideological disenchantment of the nineties. The connection between trauma, language, and narrative is complex; arstoteles, psychological research demonstrates that narrative memory helps heal and process grief and trauma.

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Samukree The list includes only the compositions that were uncovered during the investigation. While the major critics of the novel have noted a strong dependence thereof on Biblical intertextualities, the present study focuses arishoteles possible Indigenous sources of what has already been defined as cosmogonical. However, when she surmounts a final obstacle, the acceptance of change, she becomes the antithesis of the picaresque heroine, who may reconcile with her past. The last chapter, chapter 4, examines Tentacion y mision.

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