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Diamante: caballo de acarreo de la mina. Los obreros viejos e intiles para la mina, volcadores de carretillas, se aprestan a ver la extraccin del caballo de la mina despus de 10 aos, el que consideran su amigo. Diamante les recordaba esos tiempos de mejores das, que ahora era desechado por su incurable cojera y destinado a la estril llanura, desolada y arenosa. Las grandes poleas de la cabina comenzaron a girar y elevaron del pozo una jaula con una red colgando, enredada en ella con las patas abiertas, el caballo negro.

Author:Faezahn Meztikus
Country:Latvia
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):6 December 2008
Pages:114
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ISBN:634-5-66185-248-2
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Baldomero Lillo asiste al Liceo en Lebu. Lota y Coronel le proporcionan la materia de sus primeros cuentos. Tres hermanos de la familia Lillo: Baldomero, Emilio y Samuel Antonio ingresan en la vida literaria, una vez instalados en la capital. Para su desgracia, el animal pertenece al mayordomo de la hacienda.

Lillo Ponderada eficacia para subrayar el inexorable destino de sucesivas generaciones de mineros. Cuando se acerco el capataz se dispersaron y el viejo callo.

Al llegar Mr Davies a ese lugar con el capataz le aplico una multa injusta a Viento Negro, el cual se enojo y entonces el capataz lo golpeo por lo cual el minero se trenzo a golpes con el capataz. Mr Davies entonces golpeo a Viento Negro y lo obligo a trabajar. Encontraron al capataz, a Mr Davies y a 4 mineros muertos. Pero Pedro no fue llamado al igual que otros mineros a la ventanilla de pagos. Se encontraba solo en la calle. Pero la madre de Cabeza de Cobre no se preocupo segura de que su hijo trabajaba en otra parte de la mina.

Se dirigieron al huerto y Rosa vio que su defensor le tiraba un beso oculto en un matorral. Los 2 rivales se ofrecieron a ayudar al padre de Rosa. Remigio salio del pozo con ansia de venganza. Aquel obrero infatigable, del que se hablaba en voz baja y temerosa, no era sino el Diablo. P or aquel exceso de trabajo su musculoso cuerpo fue perdiendo poco a poco aquel aspecto de fuerza y de vigor. Seis de aquellos pilares estaban perforados a la altura de un metro. El amo del perrazo era el mayordomo de la hacienda, hombre autoritario y brutal que hubiera vengado cruelmente cualquier ofensa hecha a su favorito.

El viejo, descorazonado y triste, sin pensar en el desquite se alejaba con tardo paso de aquel infausto sitio cuando de pronto se detuvo sorprendido.

Petaca, con el fusil al hombro, sudaba y bufaba bajo el peso del descomunal armatoste. Una loica macho. En lo alto de la loma a treinta pasos de distancia, se destacaba la alta silueta del abuelo avanzando a grandes zancadas. Junto a el, pasan a caballo don Simon Antonio, su mayordomo y un huaso de la hacienda. Don Paico es un mendigo que, a cambio de unas monedas, le cuenta a la gente la historia de su mano pegada a la tetilla izquierda. Su madre enojada le dio un golpe en la espalda y Paico le respondio con un combo con su mano izquierda.

Su madre, luego de levantarse del suelo con su rostro ensangrentado lo maldijo y desde entonces Paico tuvo su mano pegada al cuerpo y si trataba de separarla sangraba. Ademas Don Simon era juez y ordeno a sus hombres capturar al viejo y sujetarlo.

El viejo le suplicaba que no lo hiciera y los campesinos miraban la escena con piedad. La mano supuestamente pegada se despego sin dificultad pero la gente lo atribuyo a un milagro. A continuacion Don Simon lo castigo con prohibirle que volviera nuevamente por esas tierras y lo golpeo con su rebenque y ordeno a sus hombres que le ataran sus brazos a un madero puesto sobre sus hombros y lo dejaran ir.

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